Testimonios

Miguel Valenzuela Delegado Nacional del MANTHOC
Soy Miguel Ángel Valenzuela Ramírez, tengo 16 años, curso el 5º grado de secundaria en el colegio Francisco Bolognesi en Villa El Salvador-Lima, actualmente soy delegado nacional del MANTHOC.

Vivo con mi madre, mis tíos, abuelo y mis primos. Soy único hijo, Ingresé al MANTHOC por una amiga mía que estaba en mi salón participaba en el MANTHOC “V.E.S”, y ella me llevo y ahí fue donde conocí la experiencia del MANTHOC.

Me integré al MANTHOC una vez cumplido los nueve años de edad, empecé a trabajar desde los 7 años ayudando a mi mamá en las ventas de artículos de piñatas.

Empecé a ir todos los días a la casa del Manthoc en Villa El Salvador, en la casa nos daban diferentes talleres que teníamos que saber mis compañeros y yo que eran sobre nuestros derechos y muchos temas que se daban en la coyuntura , posteriormente empecé a ir a unos talleres de formación organizado por la coordinación Lima donde además conocí muchas experiencias de otros chicos, y de sus grupos, a su vez aprendí a desenvolverme un poco más en público y a ir perdiendo el miedo a dar mis propias opiniones.

Mis demás compañeros de la casa me dieron la oportunidad de representarlos en la Coordinación Lima,Fue aquí el espacio donde pude compartir con otros delegados y poder representar a la Coordinación Lima en los grupos. En las reuniones que teníamos los delegados de coordinación lima veíamos diferentes puntos uno de ellos es ir a visitar a los diferentes grupos que se encuentran en nuestra región y también que actividades íbamos a realizar en los meses.

Tras mi participación durante todo el año, la base de Lima me propuso participar en la Asamblea Nacional del MANTHOC como propuesta para Delegado Nacional y en la asamblea fui elegido, tarea que desempeño hasta ahora, aprendiendo mucho de la experiencia de otros NATs de las diferentes regiones del país y a su vez a representar a MANTHOC en diversos espacios tanto públicos como privados, llevando la voz de mis compañeros.

En todo este proceso siempre he sido acompañado por colaboradores que me ayudan y me orientan, así también junto a un gran amigo (Juan Diego) también fue delegado nacional, él también me ha ayudado en la tarea guiándome y aconsejándome.

También ahora participo en diferentes espacios donde ejerzo mi protagonismo y llevo mi voz, formo parte del CCONNA (Consejo Consultivo de Niñas, Niños y adolescentes de Lima Metropolitana) espacio donde vemos junto con mis demás compañeros de los diferentes distritos las problemáticas que nos afectan a nosotros los niños, niñas y adolescentes y frente a esa problemática planteamos soluciones que puedan mejorar la situación de los NNAs y nuestra propuesta luego es presentada a la alcaldesa de lima y ella lo convierte en una obra que nos favorezca a los niños, niñas y adolescentes de Lima.

Agradezco mucho al MANTHOC por que me ha ayudado a formarme como persona a conocer y ejercer mis derechos como NNATs, a Saber que mi opinión es Importante y Sobre todo la gran Importancia de ser Organizado.
Samuel Calderón Serrano Delegado Nacional MANTHOC
Soy Samuel Calderón Serrano, tengo 14 años, curso el 4º grado de secundaria en el colegio Fe y Alegría en El Agustino-Lima, actualmente soy delegado nacional del MANTHOC.
Vivo con mis padres, mis hermanos y mi prima. Soy el menor de 5 hermanos, uno de mis hermanos participaba en el grupo de mi barrio “buenos amigos”, ahí fue donde conocí la experiencia del MANTHOC.

1. ¿Cómo y cuándo te vinculas al MANTHOC?

Me integré al grupo una vez cumplido los seis años de edad, cuando aprendí a sumar en el colegio, empecé a trabajar ayudando a mi mamá en las ventas de nuestra bodega. Al comienzo fui muy poco participativo ya que no sabía muy bien lo que era el MANTHOC, pero con el tiempo mi participación fue más activa y llegué a ser delegado de mi grupo.
Fue en ese momento que empecé a ir a unos talleres de formación organizado por la coordinación Lima donde además conocí muchas experiencias de otros chicos, y de sus grupos, a su vez aprendí a desenvolverme un poco más en público y a ir perdiendo el miedo a dar mis propias opiniones.
Mi grupo me dio la tarea de representarlos en la Coordinación Lima, espacio en el que los delegados de los grupos a nivel de la región se reúnen y llevan ahí sus informes de las acciones que hacían o se planificaban acciones conjuntas, además de promover los espacios de formación y reflexión.
Fue aquí el espacio donde pude compartir con otros delegados y poder representar a la Coordinación Lima en los grupos, también durante este período pude trabajar en el taller de estampado de polos del MANTHOC. En esa temporada fui propuesto por la Coordinación Nacional de Delegados para representar al MANTHOC junto con Fabiola (delegada nacional y la colaboradora Lucy), en la campaña “Un Corazón se Derrite” en Italia, promovida por ARCI y la COOP, donde compartimos la experiencia de la organización en colegios, organizaciones y en los círculos del ARCI.

2. ¿Cómo ejerces tu Protagonismo en el MANTHOC y qué responsabilidades asumes?
Tras mi participación responsable durante todo el año, la base de Lima me propuso participar en la Asamblea Nacional del MANTHOC como propuesta para Delegado Nacional y en la asamblea fui elegido, tarea que desempeño hasta ahora, aprendiendo mucho de la experiencia de otros NATs de las diferentes regiones del país y a su vez a representar a MANTHOC en diversos espacios tanto públicos como privados, llevando la voz de mis compañeros.
Durante todo el 2008, representé al MANTHOC como parte del equipo asesor de la Adjuntía de la Niñez y Adolescencia de la Defensoría del Pueblo, junto con representantes de Aldeas Infantiles, Municipios Escolares, la Red de Niños, CONADENA, etc.
En todo este proceso siempre he sido acompañado por colaboradores que me ayudan y me orientan, así también junto a mi hermano que también fue delegado nacional, él también me ha ayudado en la tarea guiándome y aconsejándome.

3. ¿Qué es lo que más valoras de tu experiencia en la organización?
Agradezco mucho al MANTHOC porque me ha ayudado a formarme como persona y me ha ayudado a comprender mejor que el trabajo de los niños y adolescentes, si es en condiciones adecuadas es bueno y ayuda, por eso hay que hacer lo posible porque siempre sea así.
Fabiola Segura Juarez Delegada Nacional MANTHOC
Hola soy Fabiola Segura Juárez, tengo 17 años nací en la hermosa ciudad de Ferreñafe departamento de Lambayeque, el 11 de marzo de 1991. Cuando tenía 8 años de edad me vine a Lima, con mis padres, quienes buscaban una mejor vida.

Actualmente mi papá trabaja como artesano produciendo silletas para niños, tengo 9 hermanos soy la 7ma de mis hermanos, mi madre por problemas de pareja se tuvo que separar de mi padre, ella vive en Chiclayo.

A los 8 años empieza mi vida de como NATs, trabajando junto a mi padre y hermanos en el taller de artesanía de mi papá, trabajo tejiendo silletas de pajas y en las tareas del hogar.

Conocí al MANTHOC por medio de mi prima que participaba en la casa del MANTHOC en el distrito de Villa María del Triunfo, en ese entonces yo tenía 10 años y me integre al taller de tarjetas que había en la Casa, mi colaboradora en ese entonces era Maritza, también fui parte de la microempresa CREANATs del MANTHOC.

De esta manera me fui involucrando y participando de las diferentes acciones que hacia el MANTHOC, lo que me permitió valorar mi trabajo e identificarme como NATs.

En el 2006 me integre a la coordinación de delegados de Lima, logré motivar y animar a los demás delegados, y siempre demostré responsabilidad, entusiasmo y entrega especialmente cuando realizamos las visitas a las bases, logrando integrarme con facilidad a la vida de la coordinación.

Actualmente formo parte de la coordinación de delegados nacionales y sigo luchando por una vida con dignidad para los NATs en mi país, junto a otros 9 delegados nacionales del MANTHOC.

También preparándome en la academia para postulara la universidad, mi vocación es ser trabajadora social.
Adela Clara Bardales León Colaboradora MANTHOC Cajamarca
Soy Adela Clara Bardales León, nací en Cajamarca un 08 de octubre de 1964, soy la cuarta hija de una familia numerosa de 11 hermanos, fui criada siempre al lado de mi padre y madre, los cuales me enseñaron que hay que compartir con nuestros semejantes, sin apego a lo material, siempre poniendo en práctica el valor de la solidaridad y el respeto.

Desde pequeña apoyé en el negocio de mis padres, también, aprendí a cocinar a los siete años y hasta ahora me gusta hacerlo. Aunque no fui una excelente alumna logré terminar mis estudios secundarios con mucha dedicación, muchas fueron mis opciones de estudios superiores, siempre en carreras que tenían como característica estar en contacto con las personas. Trabajé para pagarme mis estudios y a la vez con lo poco que ganaba pude apoyar a mis hermanas para que también continúen sus estudios, es por eso que me siento contenta de lo que he podido lograr por mi propio esfuerzo.

De adolescente me gustó integrar grupos de estudiantes que hacían actividades en bien de otros estudiantes y que me impulsaban a formar mi criticidad. Siendo secretaria voluntaria de la Oficina diocesana de Educación Católica - ODEC, fortalecí mi fe en Dios ya que tuve la oportunidad de conocer a amigos sacerdotes que con su ejemplo de servir al prójimo ponían presente al Dios de la vida hecho amor, también tuve la suerte de compartir con el Obispo José Dammert Bellido quien fue un hombre muy sencillo y siempre dispuesto a servir al más humilde, ahora ya hace unos meses que ha fallecido pero siempre lo tengo presente.

1. ¿Cuándo y cómo te vinculas al MANTHOC?

Soy colaboradora del MANTHOC desde junio de 1998 siendo coordinadora la Señora Flor Amoros Terrones quien valoró mi voluntariado en el movimiento y en la escuela en donde apoyé en el taller de mecanografía.

El MANTHOC, en ese año estaba pasando por un proceso de iniciación de un servicio para niños trabajadores en la calle, también muchos de los colaboradores que estuvieron acompañando a los grupos en las diversas zonas de Cajamarca pasaron a cumplir otras actividades propias de sus aspiraciones. Una de las tareas principales que realicé en mis inicios fue reorganizar e iniciar el acompañamiento a los NATs, y gracias al interés de los NATs por seguir organizándose e iniciar una experiencia de organización, pude lograr organizar a 11 grupos en las diferentes zonas de Cajamarca entre ellas; Tartar Chico, Puylucana, Bella Unión, Huambocancha alta y baja, Fonavi I, Moyopata 2, Barrio San Sebastián. Cada grupo con sus características propias. También mi compañera Luchita como, la llamo de cariño, apoyó en la reorganización de los grupos.

2. ¿Cómo consolidas tu compromiso con el MANTHOC?

Mi contacto con algunos manthocos (el famoso Shilalo, Sabina, Andrea, Luis y su colaboradora Nancy) que iniciaron la experiencia de organización en Cajamarca fue fundamental para consolidar mi compromiso con ellos a quienes valoro y respeto mucho. Los NATs que de alguna manera también me hacen recordar que en mi niñez y adolescencia fui trabajadora y que no tuve la suerte de estar organizada como me hubiera gustado. Siempre me indignó las injusticias, cuando se daba el caso de encontrarme a la salida del colegio con una movilización, no dudaba en acompañar y la gente que salía en ese entonces para hacer llegar al gobierno sus demandas de mejorar su calidad de vida.

3. ¿Cuál es el aporte del MANTHOC en su rol de colaborador(a)para el acompañamiento a los NATs?

Gracias al MANTHOC pude formarme para mejorar mi acompañamiento a los diversos grupos, en el mismo año (1998) participé en el curso básico que dio el IFEJANT en Cajamarca por el lapso de 19 días, curso que me permitió conocer la nueva concepción de la infancia y cambiar de paradigmas, es decir, que los NATs gracias a la convención y el Código del Niño y el Adolescente, pasaron de objetos a sujetos de derechos, situación que hasta la fecha sigue en debate, ya que las políticas de nuestros gobiernos no invierten verdaderamente en esta población. Aprendí que el adulto debe facilitar a que los NATs deben forjar el ejercicio de su protagonismo, la formación en los grupos fue y es muy importante, estoy al tanto de temas como identidad, autoestima, realidad local, nacional, internacional, entre otros.

La formación es constante, nunca se deja de conocer y aprender, pude llevar muchos cursos con el IFEJANT desde los básicos hasta los de mayor reflexiones concernientes con la infancia, por mi interés en brindar un acompañamiento más eficiente a los NATs del MANTHOC; en el camino por la misma realidad de las familias de los NATs hubo momentos penosos pero que no amilanaron mi compromiso.

Tuve la oportunidad de ser responsable de uno de los programas del MANTHOC que es el Programa de Atención integral para NATs (Programa Casas) en la que puse todo mi empeño para que los 59 NATs que asistían a la casa tuvieran el acogimiento que esperaban recibir, Ahora veo con mucha satisfacción como aquellos niños y niñas a las cuales acompañé, ahora siguen cumpliendo sus sueños de complementar su formación personal con una formación académica, ya sea con una formación técnica o universitaria, sobre todo porque cuando nos encontramos nos damos un abrazo y siento su respeto y cariño. La nostalgia de los años pasados y los momentos vividos aflora en cada una de los momentos que nos encontramos. Algunos de ellos y ellas ya son padres de familia, todavía me piden que los oriente en alguna situación o problema que se les presenta. No puedo dejar de mencionar a José un adolescente que por esos motivos de la vida, se dejó llevar por algunos amigos que quebrantaban la buena convivencia, pero ahora con mucha euforia reconoce que: recordar y valorar su organización le permitió emerger y tomar un camino llevadero que lo hace sentirse útil para el mismo y para su familia, él me dice de cariño Adelita.

4. ¿Qué responsabilidad tienes en el MANTHOC?

Desde el año pasado tengo la responsabilidad de acompañar a la Macro Región del Norte del MANTHOC, experiencia que me está permitiendo seguir conociendo la realidad de los pueblos de mi país y sobre todo la realidad de cada NATs que está organizado en el movimiento. Mis compañeros colaboradores son un factor fundamental para mí, ellos me han mostrado mucho cariño y siempre me están orientando cuando lo solicito, he aprendido mucho de la fortaleza de mi amiga Luchita, su entrega y entereza, es para mí el mejor referente, siempre practicando la coherencia, el respeto para cada uno que integra la familia del MANTHOC.

En este año (2009) sigo en la experiencia del Programa Educativo (experiencia que me encomendaron desde el año 2006) responsable del área de trabajo y producción, 120 NATs comparten conmigo su aprendizaje, de acuerdo a la Propuesta Educativa del MANTHOC, hay muchos retos que cumplir, el trabajo es fuerte pero vale la pena.

5. ¿Cuál es tu deseo y aspiración?

Me gusta disfrutar de la música, la naturaleza, sigo teniendo sueños, los cuales por ahora tienen que esperar un poquito, porque hay prioridades en mi familia que son parte de mi vida.

Todos los seres humanos tenemos una vocación, no somos producto de la casuística, cada uno de nosotros tiene una misión que cumplir. Con cariño, paz, fuerza y alegría.
Vidal Ccoa Mamani Colaborador
Soy Vidal Ccoa Mamani, conocí al MANTHOC a través de la parroquia de Macusani, llamado Oscar Romero, vengo de una realidad del campo, donde las familias se dedican básicamente a la agricultura y la ganadería, soy de padres comuneros, empecé a trabajar desde los 6 años en la chacra junto a mi familia, por ejemplo en la limpieza del lugar en el cual se siembra la papa, recoger piedras, montículos de barro, sacar las hierbas, etc.

Crecí solo con mi mamá porque mi papá difícilmente se encontraba con nosotros en la casa, por las mismas necesidades económicas familiares cada uno tenía que salir a trabajar.

A los 8 años trabajé en una panadería ayudando a hacer pan, en temporada de fiestas a vender dulces, también trabajé haciendo limpieza de pisos de las casas de familias relativamente pudientes. También botaba la basura, lavaba los servicios y a cambio de todo eso nos daban para la comida o a veces para los refrigerios, las cosas o el dinero que ganábamos, siempre llevábamos a la casa para compartir.

A los 10 años trabajé comprando botellas en triciclo, o intercambiándolos con objetos de plásticos como platos o tazas, lo hacía en un recorrido de todas las calles o casa por casa, todo esto lo hacía por la mañana, y por la tarde me iba a la escuela.

A los 11 años trabajé haciendo jornadas los fines de semana en las chacras de otras personas, salía a las 5 de la mañana de mi casa para llegar a las chacras a las 8:00 AM. Y regresar a las 4:00 PM.

Después de muchas dificultades en mi familia y con la ausencia de mi papá, a los 11 años también fui a trabajar a la mina de oro Mucumayo de Puno en Carabayllo en época de vacaciones, enero, febrero. Mi función consistía en sacar el mineral en la espalda desde los socavones hasta llevarlos a los chancadores, lamentablemente en el campamento de la mina, la alimentación no era muy buena, dado que todos los días servían arroz con chuño, un poco de sal y harina. Ahora me doy cuenta que las condiciones para un niño de mi edad no eran las adecuadas, sin embargo en aquel entonces también era consciente que mi motivación era llevar algo de comida a mi familia que me esperaba en Macusani. Otras cosas que recuerdo es que el mercurio, mineral tóxico con el cual trabajaban en la mina lo cogía con la mano, también veía como mucha gente recibía el humo directamente de las explosiones que hacían para demoler.

En época escolar nuevamente regresaba de los campamentos mineros a estudiar para seguir superándome, siempre había una ilusión en mi mente, como comprar cosas que no podía comprar, por ejemplo comprar chocolate o ayudar en los estudios a mis hermanos menores.

Cuando comienzo a conocer el MANTHOC, es que comienzo a reflexionar acerca de lo que hago y lo que me gustaría hacer, ahí es donde me dieron la oportunidad de reflexionar y analizar sobre nuestras realidades, al mismo tiempo proponer soluciones a lo que cada uno estamos viviendo, fue un espacio que me permitió analizar mi vida, mi familia, y a través de ello analizar nuestro país, y la realidad del mundo en el cual vivimos, aprendí a convivir entre niños de distintas realidades, de distintos lugares, realidades del norte, centro, sur, oriente, costa sierra y selva, Si no hubiera conocido al MANTHOC, no hubiera dejado de trabajar en la mina o en las jornadas de fines de semana en las chacras, me hubiera quedado solo en esa realidad sin reflexionar y seguir con el mismo círculo de la pobreza, tener hijos sin planificar, tener una familia sin haber podido alcanzar mis metas.

Conocí al MANTHOC en el año 92 aproximadamente cuando llegó a mi región a través de las hermanitas de la iglesia, es así que comenzamos a tener encuentros inter distritales en Puno, junto a Ayaviri, Macusani, Coasa entre otros distritos, luego comenzamos a participar en encuentros nacionales, cuando tenía 14 años me eligen dentro de mi pueblo para representar a mi base en la Asamblea Nacional del MANTHOC, en los años 95, cuando estábamos en plena época dictatorial del Fujimorismo, en el cual muchas veces nos veían como pequeños terroristas o revolucionarios, estábamos en la mira de los políticos o la policía.

Es en ese mismo año me eligen como Delegado Nacional para representar desde la región del sur a todo el MANTHOC a Nivel Nacional, esto me permitió reflexionar muchísimo más, no solamente sobre la realidad de mi pueblo, sino conocer otras realidades de mi país a través de testimonios directos de otros chicos que también participaban en la asamblea nacional, me permitió conocer también diversas realidades de otros países a los cuales he ido a través de encuentros o intercambios, esto me abrió aún más el panorama no solo de luchar por mi familia o mi pueblo, sino de buscar la igualdad en un sentido más amplio, en educación, salud, espacios de discusión, debate y toma de decisiones.

Todo esto me ayudó a elegir mi camino, ha encontrar que es lo que quiero para mi vida y desde aquello como hacer para seguir apoyando a los demás, es así que comencé a fortalecer mi vocación profesional, hasta llegar a estudiar derecho.

Mi secundaria la terminé en el año de 1997, cuando vivíamos en una situación difícil entre querer estudiar una carrera profesional y tener muchas necesidades en mi familia, justo cuando mi mamá salía de su tercera operación, en ese momento estuvimos a punto de perderla. El dinero ya no nos alcanzaba para poder sobrevivir en mi familia, mi papá siempre estuvo por otro lado, no teníamos apoyo de él.

En el 98 a pesar de todo esto, decidí ingresar a la Universidad de Puno, sin embargo mi situación económica era cada vez peor, es así que dejo de estudiar en la Universidad a los seis meses de haber ingresado.

Por la situación delicada de mi mamá, decidimos viajar a Arequipa porque nos recomendaban a los doctores de ese lugar, al llegar a Arequipa, decidimos vivir ahí y ya no regresamos a Macusani.

En el 2000 cuando decidimos organizarnos con mi familia, entro todos poco a poco juntamos dinero y llegamos a comprar por fin una casita propia.

Decido postular a la Universidad Arequipa, no ingreso en el primer intento, tampoco en el segundo intento. Estaba muy desilusionado de mi mismo. Puesto que la educación que recibí en Puno no era bueno a comparación de la educación que había en Arequipa.

Agradezco también el apoyo en cuestiones económicas puntuales que me dio en algún momento el MANTHOC, nosotros lo llamábamos becas, no fue todos los años, pero el año que me apoyó, para mí ha significado mucho. Gracias también a la formación que recibí en el MANTHOC es que no perdí la esperanza de poder ingresar a una Universidad para poder estudiar lo que más me gusta, Derecho.

En el 2003 ingresé recién a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, sin embargo no me sentía bien, porque regresaba de la Universidad a mi casa y encontraba mucha necesidad, no había muchas veces para comer. Es en ese momento que ya no quise seguir estando en la misma situación de depender del trabajo que otras personas nos dan, y que aparte nos pagan poco, decidí conversar con todos mis hermanos y plantearles la idea de hacer un negocio familiar propio, al inicio nadie me creía y eso también me dolía mucho que ni tu propio hermano crea en lo que uno dice o plantea, creían que para comenzar un negocio, hay que tener una capital enorme, tener bastante dinero para recién poder hacer negocio. Yo les decía que no era así y lo único que hay que tener es voluntad, querer hacer algo y creer en lo que se quiere hacer para transformar nuestra vida y poder vivir mejor.

Aparte yo sabía que era posible, porque al tiempo que estudiaba, también trabajaba y también acompañaba a un grupo de chicos de Arequipa, el grupo se llamaba NNATs semillas.

Finalmente logré convencer a mis hermanos, comenzamos primero comprando botellas descartables, venta y compra de botellas descartables, latas, papel blanco y todo lo que era reciclable, recuerdo que el techo de mi casa estaba lleno de todas las cosas reciclables que conseguíamos para poder venderlos, con el poco dinero que habíamos conseguido de esta experiencia, decidimos cambiar de negocio y pusimos una tienda de gas, me acuerdo que para repartirlos a domicilio, lo hacíamos prestando o alquilando bicicletas y cuando no había bicicletas, lo hacíamos cargando a nuestras espaldas para no perder a los clientes, a veces nos pedían gas a una distancia de dos a tres kilómetros. Yo repartía los balones en las mañanas y en las tardes me iba a la Universidad. Posteriormente logramos juntar un poco mas de dinero y nos compramos una moto, con la moto ya era más fácil repartir el gas, nuestro objetivo era seguir ahorrando para seguir fortaleciendo nuestro negocio, es así que posteriormente compramos un carrito repartidor de gas, ya podíamos repartir más de dos balones de gas a la vez, ya podíamos repartir de 10 a 12 balones de gas simultáneamente con el carrito. Llegamos a tener hasta cuatro carritos repartidores de gas y dos motos que también nos ayudaban en la venta. Cuando conversábamos entre toda la familia, nos dábamos cuenta de lo que estábamos consiguiendo y valorábamos cada céntimo porque éramos conscientes de todo el sacrificio que significaba.

Gracias a este negocio fue posible que mis demás hermanos y yo continuemos estudiando también.

Ahora nuestra meta es llegar a tener una empresa muchísimo más grande dedicada a la textilería de lana de alpaca, puesto que en mi pueblo hay muchas alpacas, es por eso que mi hermana está estudiando también negocios internacionales empresariales. En la actualidad estamos en todo este proceso para poder alcanzar nuestra siguiente meta, lo que agradezco bastante es que como familia hemos podido trabajar en equipo.

Ahora estamos en este proceso de fortalecimiento de nuestra familia.

Aprendemos a ser críticos, a esforzarnos a luchar constantemente, ahora ya terminé la Universidad, soy abogado, sigo con la vocación de fortalecer otras organizaciones, otros movimientos, ahora estoy dedicado a fortalecer los movimientos andino amazónicos que tienen una forma distinta de ver el mundo a quien no podemos imponerles una cultura que sea ajena a ellos, estoy asesorando a una federación de indígenas de Pastaza de Loreto, estoy brindando asesoría legal a los pueblos indígenas para que puedan defenderse de los atropellos de las mineras, a través de ello pienso seguir apoyando desde los espacios que me encuentre a los niños, niñas y adolescentes trabajadores de mi País, ya sea en la costa, sierra o selva, del mundo urbano, rural, andino o amazónico, mi compromiso siempre estará ahí para cuando lo necesiten. Actualmente estudio una Maestría en Derecho en la Universidad de Salamanca España.
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